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El fenómeno Tinder.
01 Jun 2016

El fenómeno Tinder.

¿Quién de nosotros no ha deseado encontrar

01 Jun 2016

¿Quién de nosotros no ha deseado encontrar el amor? ¿Quién no se ha dormido por las noches pensando en su cuento de hadas particular? ¿Cuántas veces hemos buscado una mirada especial por la calle?

Desde niños, nos han vendido la imagen del cuento de hadas, de la princesa indefensa que necesita un héroe. Vivimos en una sociedad en la que se han invertido estos roles: hemos pasado de esperar a que el príncipe venga y nos despierte con su beso a ser las artífices de nuestro propio destino. En la sociedad de hoy en día, las relaciones personales también atraviesan las pantallas, que nos facilitan mantener las relaciones sociales a pesar de la distancia.

En estos tiempos en los que vivimos ofuscados con nuestro trabajo, que nos absorbe todo el tiempo, son numerosas las aplicaciones que han surgido para facilitar esta “búsqueda del amor”. Yo quiero hablar hoy aquí de la aplicación para dispositivos móviles “Tinder”. Tinder es una aplicación geosocial que nace en 2012 con el objetivo de facilitar las relaciones entre usuarios mutuamente interesados. Alcanzó fama internacional en el año 2014 gracias a su nominación a App del Año en los Premios Enter.co con más de 50 millones de usuarios. El funcionamiento es muy sencillo: creas una cuenta vinculada a tu perfil de Facebook; lo único que aparecerá será tu nombre y tu edad, pudiendo elegir hasta seis fotos que lo acompañen, junto con una breve descripción opcional. Una vez que hayas determinado el rango de edad y la distancia dentro de la que buscar compatibilidades, puedes comenzar tu selección. Esta se realiza dando “Me gusta” a los perfiles de los demás usuarios. Si es recíproco, la aplicación crea un chat.

Tinder

Empecé a utilizar Tinder gracias al consejo de una amiga. Estaba aburrida de estar rodeada siempre por las mismas caras y creí que Tinder podría ser mi vía de escape. Al principio, esa novedad me hacía estar muy entusiasmada, pero tras unas semanas de uso descubrí que no todos buscaban lo mismo que yo. Me di cuenta de que cuánto más usaba la aplicación Tinder, más insatisfecha me sentía. Al fin y al cabo, acabas dando un poco de ti a perfectos desconocidos basándote en un criterio estético.

Tras concretar un par de citas, llegué a la conclusión de que no era tan sencillo como yo creía en un principio, porque la química es un 20% físico y un 80% personalidad. Recuerdo la experiencia con Giuseppe. Habíamos estado hablando unas dos semanas antes de vernos. Cuando hablábamos, nos llevábamos bien, pero en mi interior sentía que faltaba algo. Pensé que el encuentro en persona lo solucionaría, pero fue una amarga desilusión comprobar que, efectivamente, era igual de arrogante en persona y que nuestras conversaciones terminaron por no tratar temas más allá de lo cotidiano.

Tinder

A pesar de ello, seguí probando suerte y descubrí que la perseverancia todo lo alcanza. Una noche de febrero, Fulvio comenzó a escribirme. Lo primero que me dijo fue “¿Has estado de Erasmus en Granada?”, a lo que respondí afirmativamente y pregunte si él la había visitado. Me contestó que no pero que el granate era su color favorito. Tras solo una semana hablando, decidimos vernos. Vivimos muy lejos el uno del otro, pero me dijo que no era ningún problema hacer 100km por verme. Yo tenía miedo de no cumplir sus expectativas tras afrontar un viaje tan largo. Pero lo que ocurrió fue que el primer encuentro fue más distendido de lo que yo esperaba. Me sentía muy cómoda con él y decidimos seguir viéndonos. Estoy sorprendida porque, a pesar del modo poco convencional en que nos conocimos, hoy seguimos compartiendo nuestras vidas.

Con todo, he tenido mi cuento de hadas 2.0, y tras muchos sapos, encontré a uno que dio el estirón.

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